LAS REDES SOCIALES EN LA GENERACIÓN DE CONTENIDO TV

Hace pocas semanas que me he incorporado al equipo de ‘bàsics’, el programa de la rebautizada betevé  , dirigido por Eva Arderius que analiza la actualidad diaria mediante entrevistas, reportajes y debates.

Las redes sociales son un gran aliado para los medios para hacer que los contenidos que emiten en sus canales tradicionales lleguen al público digital. Los programas de televisión suelen aprovechar las ventanas que suponen estas plataformas para publicar fragmentos o versiones de lo que lanzan en antena. Aunque cada vez más se trabaja en contenido exclusivo para las redes, el esquema de trabajo suele ser el mismo: se trabaja el contenido desde el propio medio y se genera un material con el fin de subirlo a Internet.

Pero la consigna en ‘bàsics’ no fue publicar más tuits ni más posts en Facebook sobre lo que se había hecho en el programa, sino encontrar formas de usar este tipo de plataformas para contar contar cosas. Generar contenido en las redes para luego contarlo en el programa. Invertir el proceso.

La idea de aprovechar lo que las plataformas digitales nos pueden ofrecer para contar cosas por televisión empezó a verse en la última edición del #BTVmobile, el programa informativo realizado exclusivamente con tecnología móvil durante el MWC también presentado por Eva Arderius. Allí, por ejemplo, usamos Periscope como complemento a algunas conexiones en directo.

 

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En el caso de ‘bàsics’, algunos ejemplos de este intento de invertir el proceso fue la cobertura de la primera mañana de exposición de la estatua ecuestre de Franco en el Born. Durante esa mañana fuimos publicando fotografías y vídeos en Twitter, para usar esos tuits a modo de crónica desde el plató esa misma noche.

Más recientemente, a colación de la puesta en marcha de un coche de la Guàrdia Urbana de Barcelona para multar a los que circulen por el carril bus, fuimos a buscar qué tipos de infracciones se cometían en ese sentido. En ambos casos, el contenido se publicó al momento de producirse y se usó durante el programa para ilustrar el discurso. El reportaje se hace en el momento, mientras van sucediendo los hechos, y se presenta más tarde en el programa.

 

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Esto nos permite contar los hechos con inmediatez. Al no poder procesarlo, el material se cuelga en crudo, asemejándose a la forma cómo lo haría cualquier otro usuario.

Una vez en la redacción, podemos aprovechar plataformas como Storify o Prezi para agrupar este contenido, o presentarlo a través de Twitter Moments en el caso de que todo lo que queramos enseñar esté publicado en la red del pájaro azul. A nivel práctico, el hecho de tener el contenido en estas plataformas también nos ahorra el tiempo de tratar el material para mostrarlo en pantalla. Simplemente, conectamos el teléfono móvil o la tableta al sistema y el espectador ve lo que vería si estuviera observando la pantalla del dispositivo.

El formato de ‘bàsics’ —de actualidad pero libre de los formalismos de un informativo— nos permite plantear experimentos y arriesgar con nuevas propuestas. Tenemos muchas asignaturas pendientes, como adoptar el vídeo en directo a los reportajes que hemos puesto aquí de ejemplo o explorar a fondo las opciones de los 360 º (como hicimos para mostrar el plató que estrenamos hace poco).

Más allá de este tipo de reportajes, en los que el material lo generamos nosotros, nos apoyamos en las redes para narrar desde otro punto de vista acontecimientos que se puedan alejar de nuestro ámbito de acción estrictamente municipal. Es un ejemplo la crónica del primer día de juicio a Mas, Ortega y Rigau, que hicimos a través de los tuits de algunos de los asistentes y de los mismos implicados.

Estos ejemplos no sustituyen el papel que las plataformas digitales tienen en la mayoría de casos. Como es de suponer, también colgamos en ellas fragmentos del programa, lanzamos encuestas y algunos avances de contenido. Aunque el objetivo sea explorar el papel de las redes sociales como herramienta narrativa más que como canal de distribución.

 

 

 

 

 

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